La banda sonora del festival: músicos asturianos en directo

Semana Saco se ha consolidado como una cita imprescindible del audiovisual en Asturias, pero pocos conocen el peso que la música tiene en su programación. Cada película, cada proyección de cine mudo, cada instalación de realidad virtual necesita un sonido que la sostenga. Ese sonido rara vez llega de altavoces ocultos: llega de músicos reales, leyendo las emociones de la pantalla y respondiendo nota a nota.

Este año la programación suma una decena de propuestas donde el oído y la vista dialogan de forma explícita. Desde conjuntos asturianos acompañando a Buster Keaton hasta grupos emergentes creando bandas sonoras para cortometrajes inéditos, el festival apuesta por la creación sonora en directo como una experiencia estética completa. La música deja de ser acompañamiento para convertirse en protagonista.

La cantera asturiana aporta un caudal enorme a esta edición. Intérpretes con raíces en el folk, el jazz, la electrónica experimental y la composición contemporánea han aceptado el reto de tocar en directo, a veces improvisando, otras veces siguiendo una partitura escrita para la ocasión. Varios llevan meses trabajando con la organización para sincronizar cada nota con cada fotograma.

Quienes se acerquen al festival podrán comprobar que la sincronía entre imagen y sonido en directo exige oficio y frescura a partes iguales. Las veladas musicales de Semana Saco mezclan veteranía y descubrimiento, conservatorio y garaje, partitura y sintetizador. Esa mezcla define el pulso de la banda sonora de la edición.

El legado del cine mudo y los músicos que lo rescatan

El cine mudo nunca fue realmente mudo. Desde sus orígenes, las películas se proyectaban con pianistas, pequeñas orquestas y, en ocasiones, efectos sonoros improvisados. Semana Saco recupera esa tradición con sesiones donde bandas asturianas interpretan en directo la música que acompañaba a los clásicos de las primeras décadas del siglo XX.

El público podrá disfrutar de Buster Keaton con arreglos especialmente preparados, así como de películas de Fritz Lang y Charles Chaplin revisitadas por formaciones locales. Los músicos asturianos han demonstrated un talento particular para adaptarse al ritmo cómico de Keaton o a la tensión expresionista de Lang, modulando su intensidad nota a nota.

Esta tarea exige un conocimiento profundo del repertorio histórico y una capacidad de improvisación notable. Buena parte del trabajo consiste en reconstruir, adaptar o componer nuevas versiones que respeten la cadencia visual. El resultado es un diálogo donde cada chiste visual encuentra su contrapunto musical en directo.

Compositores asturianos para bandas sonoras originales

La edición encarga a varios creadores asturianos la composición de bandas sonoras expresamente pensadas para cortometrajes y piezas de vídeo de creación. Se trata de un encargo artístico en toda regla, donde el compositor recibe la imagen y construye, desde cero, un universo sonoro paralelo.

Entre los nombres confirmados figuran músicos que trabajan en la frontera entre la música contemporánea, el jazz y la experimentación electrónica. Algunos vienen del teatro, otros de bandas independientes, y unos cuantos han estudiado composición en conservatorios europeos. Esa diversidad se traduce en propuestas radicalmente distintas: hay quien opta por texturas minimalistas y quien prefiere densas capas orquestales grabadas en estudio y reproducidas en directo.

El proceso ocupa meses. Los compositores trabajan en estrecho contacto con los directores, visionando material, discutiendo clímax y sugiriendo tempos. Cuando llega el estreno, la música se interpreta en directo sobre la imagen, añadiendo una capa de riesgo e inmediatez. Cualquier desfase se percibe con nitidez, pero precisamente esa tensión convierte cada proyección en un acontecimiento irrepetible.

Conciertos que dialogan con la imagen

La programación musical no se limita a acompañar proyecciones. Varias veladas están concebidas como conciertos donde la imagen funciona como punto de partida o como contraparte. Músicos asturianos interpretan piezas escritas expresamente para fragmentos fílmicos, generando una experiencia donde ambos lenguajes pesan por igual.

Uno de los formatos más aplaudidos regresa este año con nuevo repertorio: formaciones locales tocan en directo mientras se proyectan imágenes de archivo, piezas de animación experimental o registros de la vida cotidiana asturiana. La música no ilustra, dialoga, contradice o subraya, según del pasaje.

Los conciertos exploran desde el minimalismo hasta el noise, pasando por el folklore reinterpretado y la improvisación libre. Algunos conjuntos han querido rendir homenaje a la música popular asturiana, fusionándola con sintetizadores y ritmos electrónicos. Otros prefieren inspirarse en bandas sonoras de cine europeo de los años setenta. En este sentido, la fusión sensorial entre imagen y música representa una de las apuestas más arriesgadas de la programación.

Talleres para aprender a crear con imagen y sonido

La formación ocupa un lugar central en la filosofía del festival, y este año se refuerzan los talleres donde músicos, cineastas y público general pueden experimentar juntos. Uno de los más demandados es el dedicado a la realización cinematográfica con teléfonos móviles, donde los participantes descubren cómo rodar, montar y musicalizar piezas de pocos minutos con recursos mínimos.

El taller de filmación móvil está pensado para curiosos de cualquier edad y nivel. A lo largo de varias sesiones, el alumnado aprende ideas básicas de encuadre, iluminación y montaje, pero sobre todo experimenta con la música: cómo elegir una canción, cómo sincronizar el ritmo de una pieza musical con los cortes de edición, cómo construir una atmósfera sonora con objetos cotidianos.

El taller incluye una parte práctica donde pequeños grupos componen una breve banda sonora para el corto que han rodado. Al final del proceso, las piezas se proyectan en una sesión abierta al público, convirtiendo el aprendizaje en una pequeña muestra colectiva. Varios músicos asturianos de la programación acompañan a los alumnos como tutores, garantizando un diálogo directo entre generaciones y estilos.

La sátira política en el cine y sus músicas

El humor ácido, la crítica social y la sátira forman parte de la programación de este año. Un ciclo especial reúne cortos y largometrajes donde la risa sirve para desnudar contradicciones políticas, económicas y culturales. Las películas proceden de distintas geografías, pero comparten una voluntad común: incomodar al espectador con inteligencia.

Las banda sonora de estas películas no son un adorno. Refuerzan el sarcasmo, subrayan lo grotesco y, a menudo, contradicen lo que la imagen muestra para provocar un segundo nivel de lectura. Músicos asturianos han preparado interpretaciones en directo de algunas de estas partituras, demostrando que la sátira necesita un sonido tan afilado como el guion.

El programa de cine satírico incluye títulos de firmas contemporáneas que han hecho del humor crítico su seña de identidad. Las sesiones se complementan con coloquios donde músicos, directores y público reflexionan sobre el papel del sonido en la construcción del gag. La idea es desmontar la falsa impresión de que la música en la comedia es solo pegadiza: bien empleada, puede convertir una broma en un diagnóstico social.

Nuevas voces de la escena musical asturiana

La edición da un protagonismo especial a músicos asturianos que están dando que hablar fuera de la región. Varios han sido seleccionados por una convocatoria abierta que busca detectar talento emergente vinculado al audiovisual.

Entre los seleccionados hay instrumentistas formados en conservatorios que ahora experimentan con sintetizadores, cantautoras que escriben bandas sonoras para cortos animados, y grupos de pop electrónico que han descubierto en el acompañamiento cinematográfico una vía para expandir su lenguaje. Todos comparten una voluntad de huir de los clichés y de abordar el trabajo sonoro con la misma seriedad con la que se escribe un guion.

El festival les ofrece un escenario profesional, proyección mediática y la posibilidad de trabajar con cineastas en proyectos inéditos. A cambio, ellos aportan una mirada fresca, desprejuiciada y profundamente conectada con las sonoridades contemporáneas. La mezcla entre estos nuevos músicos y los veteranos que también participan genera una programación sorprendentemente variada.

Algunos de los nombres que encabezan esta renovada generación son:

Realidad virtual, cortos y otras músicas envolventes

La realidad virtual y los formatos inmersivos también necesitan su banda sonora, y el festival reserva un espacio específico para performances audiovisuales donde la música se adapta a la tridimensionalidad de las imágenes proyectadas.

Los músicos que participan en estas sesiones trabajan con partituras flexibles que cambian según el movimiento del espectador o el ritmo de las animaciones. Algunos usan sensors para que su instrumento responda a lo que ocurre en pantalla; otros componen bandas sonoras enveloppantes pensadas para auriculares y sistemas de sonido espacial.

El programa inmersivo incluye piezas creadas para gafas de realidad virtual, instalaciones sonoras en salas oscuras y proyecciones a 360 grados. La asturiana Andrea Cordero, junto al ensemble Bitácora, firma una de las piezas más esperadas: una composición para clarinete bajo, electrónica y percusiones pensada para acompañar un viaje virtual por las minas de carbón cerradas en los años noventa. La música no describe la imagen, la atraviesa y la envuelve, generando emociones encontradas.

Los talleres y actividades formativas con componente sonoro previstos para esta edición son:

La Semana del Audiovisual Contemporáneo de Oviedo invita a vivir la música como parte esencial del cine y no como simple decoración. Cada proyección acompañada en directo es una oportunidad única de sentir el pulso de Asturias en sus teclados, guitarras, violines y sintetizadores. Quienes quieran descubrir qué suena cuando la imagen cobra vida pueden consultar la programación completa y adquirir sus abonos en el sitio web oficial del festival. Las entradas para las veladas más exclusivas suelen agotarse con rapidez, por lo que conviene reservar con antelación para no perderse ninguna de las citas que hacen de Semana Saco una experiencia sensorial completa.