Conversación con el artista detrás de las visuales del concierto inaugural

La Semana del Audiovisual Contemporáneo de Oviedo regresa cada año con una programación que entiende la pantalla como un territorio de cruce, donde la música, la imagen proyectada y la performance en vivo construyen relatos compartidos. En la presente edición, el concierto que abrirá la semana se ha confiado a una autoría visual pensada exclusivamente para esa noche, una pieza que no podría existir en otro contexto ni repetirse en idénticas condiciones.

Conversamos con el responsable de esas imágenes para entender cómo se gesta un trabajo que solo cobra verdadero sentido en el instante del directo, qué lecturas sustentan su imaginario y por qué aceptó el desafío de trabajar en un marco tan exigente como el que propone la Semana Saco. La charla revela el pulso de un autor que concibe la imagen en movimiento como un idioma capaz de conmover con la misma fuerza que una orquesta, y que ha hallado en el formato concierto una forma contemporánea de contar historias a través de la luz.

Una carrera construida entre la experimentación y la escena

El artista, formado en los márgenes de la academia y la autoedición, creció entre proyecciones analógicas, ficheros de found footage y la cultura del fanzine. Su andadura arrancó en pequeños locales autogestionados de Asturias y Galicia, donde experimentaba con super-8, pintura sobre celuloide y sincronizaciones manuales entre proyectores de diapositivas. Con el paso de los años, sus piezas se han exhibido en muestras como Slum Film Festival, salas de cine independientes y programas institucionales dedicados a las artes visuales.

Esa condición periférica, alejada de los circuitos comerciales, le ha permitido sostener una libertad creativa que hoy se traduce en encargos como el de la Semana Saco. Para él, cada nuevo proyecto es una oportunidad de ensayar con estructuras narrativas no lineales, donde el ritmo lo establece la música y las imágenes funcionan como un auténtico contrapunto emocional. Su mirada combina el archivo, la abstracción geométrica y una fuerte carga poética que conecta con la tradición del cine experimental europeo, desde Brakhage hasta los colectivos portugueses de los años sesenta.

El proceso de creación de las visuales para el concierto inaugural

Construir las imágenes de un concierto en directo implica mucho más que editar clips y lanzarlos desde un reproductor. El proceso arranca meses antes de la función, cuando el compositor de la banda envía maquetas, ideas sueltas y referencias sonoras que el artista digiere, comenta y transforma en bocetos visuales. A partir de ese intercambio inicial se inicia un diálogo fluido de pruebas de color, estudios de sincronía y ajustes rítmicos donde ambos lenguajes se van puliendo hasta encontrar un equilibrio común.

El creador explica que procura esquivar los tópicos del género y rehúye el típico montaje de luces psicodélicas o los patrones generativos sin intención narrativa. En su lugar, trabaja con secuencias de archivo, collages manuales filmados fotograma a fotograma, y animaciones que evocan paisajes emocionales antes que lugares geográficos. Cada plano se concibe para respirar junto a la música, para expandirse en los silencios y comprimirse en los momentos álgidos, tejiendo una dramaturgia visual irrepetible en cada interpretación.

Esa búsqueda de un tempo compartido se apoya en sesiones presenciales con la banda, donde se prueban segmentos y se ajustan las transiciones hasta que músicos e imágenes respiran al unísono. El resultado es un guion flexible, abierto a la improvisación, que concede al directo la posibilidad de desbordar la idea original sin traicionarla. Esa tensión entre lo escrito y lo espontáneo es, según el artista, el verdadero corazón de cualquier concierto audiovisual.

Técnicas, herramientas y decisiones técnicas en el escenario

En el terreno técnico, el montaje combina proyección digital de alta resolución con recursos analógicos rescatados, como bobinas de 16 milímetros manipuladas en el momento e ingenios ópticos que alteran la imagen durante la actuación. El software de composición y mapeo se programa a medida, lo que permite que las visuales reaccionen a las frecuencias del sonido y a las indicaciones del director musical mientras suena la música.

Esa hibridación responde a una convicción profunda: la tecnología debe estar al servicio de la emoción y nunca al revés. Por eso, aunque maneja herramientas digitales de última generación, el artista dedica una parte sustancial de su tiempo a procesos táctiles, como pintar sobre películas vírgenes, rayar celuloide o construir máscaras físicas que después filma bajo focos controlados. El resultado es una textura híbrida, una superficie visualmente densa que recuerda la tradición del cine expandido y los experimentos de los laboratorios soviéticos de los años setenta, pero tamizada por una sensibilidad muy actual.

La pieza en directo se apoya en tres líneas de proyección simultáneas que se cruzan sobre el escenario, los cuerpos de los músicos y el propio graderío, configurando una espacialidad envolvente. Los generadores de partículas, los sintetizadores visuales y los bancos de imágenes se controlan desde una consola oculta a la vista del público, donde un equipo técnico modula intensidades y tempos. Esa coreografía invisible es, en sus palabras, tan importante como las propias imágenes que el espectador llega a percibir.

Memoria, archivo y la herencia del cine clásico

Una de las claves del trabajo que podrá verse en la velada inaugural es su diálogo con la historia del audiovisual. El artista ha buceado en fondos de archivo, en noticiarios olvidados y en fragmentos de películas restauradas que han cobrado una segunda vida gracias a programas como la retrospectiva que el festival dedica este año al cine clásico recuperado. Esa revisión del pasado no es nostálgica, sino crítica: busca evidenciar qué imágenes se conservaron, cuáles se marginaron y por qué motivos.

Esa mirada al archivo conecta directamente con la línea editorial de la Semana Saco, que en esta edición ha programado una selección de películas restauradas que dialogan con las preocupaciones estéticas de las visuales del concierto. Para el artista, incluir fragmentos de ese patrimonio en una pieza en directo es una forma de devolver al presente imágenes que el tiempo había congelado, y de demostrar que el cine de otras décadas sigue siendo materia viva cuando se recombina con lenguajes contemporáneos.

Lo que el público sentirá la noche del estreno

Quien acuda al concierto inaugural se encontrará con una experiencia sensorial completa, donde las visuales envolverán no solo la pantalla principal sino también elementos del escenario, las paredes laterales y el propio público. La intención declarada es que la imagen funcione como un segundo instrumento, tan presente como una sección de cuerda o una caja de ritmos, capaz de anticipar, subrayar y, a veces, contradecir la línea musical para abrir nuevos significados.

El artista confía en que el formato presencial, con su inevitable carga de riesgo e imperfección, será una parte esencial de la propuesta. Nada sustituye la energía compartida de una sala, donde los reflejos de la proyección en los rostros del público terminan formando parte de la obra tanto como las imágenes lanzadas desde el escenario. Por eso recomienda llegar con tiempo, dejarse llevar y abandonar la idea de que en un concierto únicamente hay que escuchar: aquí también hay que mirar, dejarse atravesar por colores y texturas pensados para un instante irrepetible.

Para conocer todos los detalles del programa, consultar horarios y hacerse con las entradas, la referencia indispensable es la web oficial del festival. Los profesionales y medios de comunicación que deseen cubrir el evento pueden encontrar acreditaciones, materiales gráficos y notas de prensa en el apartado de prensa, mientras que quienes se encuentren lejos de Oviedo podrán acercarse al universo del festival a través de las colaboraciones internacionales que la Semana Saco mantiene con redes como Slum Film Festival. Para quienes prefieran seguir algunas de las sesiones desde dispositivos móviles, incluso con funciones como el modo picture-in-picture en sus pantallas, hay alternativas de visionado que acercan parte del programa a otros formatos de pantalla. La cita con el audiovisual contemporáneo más arriesgado está a la vuelta de la esquina, y las visuales del concierto inaugural prometen convertirse en una de esas imágenes que tardan en olvidarse.